Dios, ni siquiera estaba segura al escribir en la barra de direcciones de cuál era el nombre de este bloguito. Voy a recuperarlo, sí. Tengo ideas, interesantes en justa medida, pero que vienen bien si el propósito a conseguir es que J. Sebastián (sí, el cangrejo!) no se aburra.

Soy perfectamente tachable de anti-original.